El uso de la ilustración en el museo, para su uso y disfrute ha supuesto en este último siglo un gran impulso para la promoción y ejemplificación de los recursos museísticos.
Aunque no es una
herramienta de nuevo uso, especialmente en museos, educación e investigaciones
científicas y de carácter arqueológico, como la investigación realizada sobre
la evolución de
la imagen urbana
de la ciudad de
Alcalá de Henares de Raposo Grau, J.F en 2010 donde
Echeverría Valiente, Celis d’Amico y da Casa Martín (2015) agradecen al dibujo
como herramienta de investigación al recrear la antigua imagen de la ciudad de
Alcalá en base a la documentación gráfica, referencias bibliográficas y
levantamientos cartográficos
En el ámbito educativo M. Aguado y M Villalba
(2020) destacan el uso de la ilustración en materias escolares, no a través de
su carácter narrativo, si no gracias a la fuerza de sus imágenes, que estimula
la imaginación, es atractiva a la vista y potencia la sensibilidad artística.
Las ilustraciones de los libros escolares cada vez han ido ocupando más espacio
en las páginas, llegando a rivalizar con el texto a lo largo de los años, se ha
podido observar cómo ayuda a fijar conceptos e incita pasión por la lectura al
provocar curiosidad al alumnado. En general, las ilustraciones educativas bien
desarrolladas, ayudan notablemente a los niños, movilizando todos los
materiales posibles de expresión, ampliando su esfera de comprensión y
aceptación perceptiva con la representación correcta del nuevo concepto y el
contexto.
Como podemos ver,
tanto en investigación como en medios educativos, el dibujo se ha descrito como
una herramienta de gran ayuda visual tanto a investigadores como alumnado u
observadores,
La relación del dibujo con la investigación se basa en que posee
características inquisitivas, metodológicas y proyectivas; a diferencia del
lenguaje hablado, el dibujo opera por medio de la imagen y permite asociaciones
libres y no necesariamente lineales entre las partes operativas de un problema
(Aguilar Rendón, 2012).
Es gracias a estas
características mencionadas por Aguilar Rendón que el dibujo es igualmente útil
como medio expositivo. Especialmente, dentro del museo, el concepto de dibujos e ilustraciones museísticas se
agrupan dentro de los medios gráficos
y “su función es ayudar y apoyar la comprensión de los textos de la exposición.
La interpretación de las ilustraciones debe ser directa y sencilla, por lo que
hay que evitar detalles inútiles, y conviene representar objetos familiares y
reconocibles.” (Almansa y Señoran, 2005, pp. 4), generalmente suele ir
acompañada de textos cortos o decoraciones (líneas, cuadrículas, esquemas) pero
también puede por sí sola constituir un elemento narrativo completo, resultando
ser la síntesis de pieza, acción y espacio o la idea global de una sala del
museo.
Si bien tanto la
ilustración científica como la educativa es ampliamente conocida y
utilizada actualmente, pero, por el contrario, encontramos poca información
referente a la ilustración museística,
a pesar de ser de gran provecho para los museos actuales en referencia a los
medios gráficos, las infografías, cartelería o explicaciones ilustradas. En
cierto modo, la ilustración museística es aquella que aúna ambos estilos y los
aprovecha dentro del museo.
El ilustrador
Juan Navarro (s.f) trabajó con este concepto proyectando como objetivo de la
ilustración en los museos el objetivo de proporcionar a los visitantes un
valioso complemento didáctico, al resolver en muchos casos aspectos del objeto
o entorno musealizado difíciles de interpretar solo con su observación directa
o con la lectura explicativa de una cartela. El trabajo de una imagen rigurosa
y técnica, pero a la vez clara y simple de entender son la base de la
ilustración museográfica.
Es más,
numerosos artistas o grupos de diseño se promocionan a sí mismos como
“ilustradores museísticos” o categorizan aquellos trabajos realizados para
museos como “ilustración museística” a pesar de no existir actualmente una
clasificación real para esta categoría de la ilustración.
Referencias:
Echeverría Valiente, E., Celis d’Amico, F.,
& da Casa Martín, F. (2015). El
dibujo como herramienta de investigación: reconstrucción del viaje temporal de
la imagen urbana de Alcalá de Henares. EGA Expresión Gráfica
Arquitectónica, 20(25), 180–191. https://doi.org/10.4995/ega.2015.3678
Aguado Molina, M.; Villalba Salvador, M.
(2020). La Ilustración como recurso didáctico. Dedica. Revista De Educação E Humanidades, N.º 17, 2020, 337-359.
ISSN: 2182-018X. DOI: http://dx.doi.org/10.30827/dreh.v0i17.15158
Aguilar Rendón, N. K. (2012, 11 agosto). Dibujo para la investigación. FOROALFA.
Recuperado 9 de junio de 2022, de https://foroalfa.org/articulos/dibujo-para-la-investigacion#:%7E:text=La%20relaci%C3%B3n%20del%20dibujo%20con,partes%20operativas%20de%20un%20problema.
Almansa Sánchez, J; Señorán Martín, J. M.
(2005). La cartelería y sus niveles. Arqueoweb: Revista Sobre Arqueología En Internet, 1(7).
Navarro Lorente, J. (s. f.). Juan Navarro | ILUSTRACIÓN. Navarro
Ilustración. Recuperado 5 de junio de 2022, de https://navarroilustracion.com/

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